
Este cantautor cómico, mallorquín de sangre andaluza, animado por quienes le veían interpretar sus primeras creaciones en acampadas y reuniones de amigos, decide dejar su ocupación como camarero y centrarse en hacer lo que más le gusta, actuar.
Así, tras tres años rodando su espectáculo, llega a Madrid a finales de 1998, donde consigue hacerse con un público cada vez más numeroso debido a sus frecuentes galas en diversas salas como El café del foro, El café del mercado, Clamores o Galileo Galilei
Sin más promoción que el boca a boca, el show de Riki es requerido en ciudades de toda la geografía española, donde ya tiene consolidado un amplio abanico de fieles incondicionales.
Gracias a la peculiar manera de interpretar los textos de sus canciones, Riki aparece en varios programas televisivos de emisión nacional, tales como Calamar (Antena 3) o El club de la comedia (Canal Plus y Tele 5).
Guilermo Fesser y Juan Luís Cano (Gomaespuma), tras entrevistarle
en su programa radiofónico de M-80, deciden contar con él como
habitual invitado cuando emiten desde fuera de sus estudios centrales y producirle
su último disco:
El hombre más feliz del mundo.